David Guetta lanza "7" su nuevo trabajo

El hábitat natural del DJ David Guetta ,es una mesa de mezclas en un local de Ibiza frente a un atardecer de verano. Mientras otros músicos forjan su fama con el virtuosismo de las cuerdas de sus guitarras o de sus gargantas, la suya la ha creado a base de una espalda que siempre mira hacia abajo, a los platos de los que sale su música electrónica. Su secreto mejor guardado es lograr sintetizar ritmos pegadizos que una sola persona puede llegar a escuchar sin ser consciente cientos de veces a la semana en los anuncios de la tele, en la radio o en el hilo musical del supermercado. Ayer, este francés que domina el castellano a la perfección -gracias a pasar gran parte de su tiempo en Miami y a su novia cubana, cómo él mismo confiesa- presentó su último disco en Madrid, que con el título '7', el mismo número de álbumes que lleva publicados, aspira a mantenerse en lo más alto de las listas de éxitos.

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Sobre el nuevo disco, que es doble -una parte pop y otra electrónica bajo su pseudónimo 'Jack black'- y que cuenta con colaboraciones con Sia o Justin Bieber, entre otros, hizo un alegato a favor de lo que algunos llaman con desprecio «música comercial».

«Este álbum es un ejercicio de productor, que me ha permitido hacer todo tipo de música. La música es buena o no y para mi no significa nada si es comercial: lo que hoy es underground, será pop un día en el futuro», explicó Guetta.

En la liga en la que juega, contratar a Guetta para una fiesta privada puede rondar entre los 150.000 y 250.000 euros, unos 2.000 euros por minutos en una sola sesión de dos horas.