China apuesta por nuevas ciudades y construcciones ecológicas

El gigante asiático lleva años diseñando y construyendo ciudades y edificios que respetan el medioambiente. La imagen que asociamos a China en cuanto a la gran cantidad de contaminación es real. Sin embargo, quieren cambiar y evitar ser un país que continúe por este camino.

Los chinos están aprendiendo y parece que lo hacen rápido. Sus leyes ya se están ajustando para proteger el medioambiente, según señalan desde el bufete ClientEarth, llevado por el abogado más importante en la lucha contra la contaminación, James Thornton.

Pero más allá de los avances legislativos, ya se están levantando proyectos como ciudades recubiertas de árboles y plantas, edificios que se autoabastecen solos y transporte público que hará a sus ciudadanos dejar sus vehículos en casa o, directamente, prescindir de ellos.

La ciudad forestal de Liuzhou

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A las afueras de Liuzhou y a lo largo de 175 hectáreas del río Liujiang se construirá la ‘ciudad forestal’. Los diferentes edificios de esta ciudad, que estará terminada para 2020, estarán recubiertos por más de 40.000 árboles y casi un millón de plantas de más de 100 especies diferentes.

Según aseguran, la vegetación mejorará la calidad del aire, disminuirá la temperatura y creará barreras naturales contra el ruido

Es más, los propios edificios, que incluirán dos colegios, oficinas, casas y hospitales, incluirán paneles solares para recoger energía y abastecer a la ciudad. También se fomentará el uso del transporte público y un tren enlazará la ciudad con Liuzhou para evitar contaminar con vehículos particulares.

El proyecto diseñado por Stefano Boeri absorberá casi 10.000 toneladas de dióxido de carbono y 57 toneladas de contaminantes al año a la vez que producirá aproximadamente 900 toneladas de oxígeno al año. De este modo, la vegetación mejorará la calidad del aire, disminuirá la temperatura y creará barreras naturales contra el ruido. Además de contribuir a la biodiversidad de la región y generar hábitats para la fauna local.

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Este proyecto es una colaboración entre el gobierno de Singapur y el de China, que tienen la visión de esta como una ciudad respetuosa con el medioambiente y eficiente en el uso de los recursos.

El diseño de la ciudad se basa en tres puntos clave: las planificaciones del suelo, transporte y red verde y azul.

La ciudad ecológica se comenzó a construir en 2007 y podría albergar, a partir de 2020, hasta a 350.000 personas

La organización de los edificios es esencial. No es lo mismo tener que recorrer media ciudad para ir a trabajar o a comprar, por esto, la eco-ciudad apuesta por barrios en los que esté todo cerca: parque empresarial, comercios y casas. Con esto se evitará que se utilice el transporte privado para llegar.

Sin embargo, si es necesario utilizarlo, la mejor opción será el transporte público: el municipio tendrá una amplia red para atender las demandas de sus ciudadanos, como un tren ligero que llegará a cualquier parte de la ciudad. De este modo se contamina menos. Igualmente, esta ciudad ecológica dará prioridad a los viandantes, los ciclistas y el transporte público, con sus respectivos carriles, antes que a los vehículos motorizados.

Por último, habrá amplias redes verdes y azules, es decir, zonas de vegetación, pero también de agua. La ciudad, que se está edificando a 150 kilómetros de Pekín desde el verano pasado, comenzó a planearse en 2007 y podrán vivir, a partir de 2020, hasta 350.000 personas. Contará con siete distritos con diseños diferentes y se aprovechará tanto la energía solar como la eólica para abastecer a esta eco-ciudad. Además, tanto las aguas residuales como las de lluvia serán tratadas para su uso.