Algunas razones por las que 'Stranger Things 2' es mejor que la primera

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'Stranger Things' ha vuelto. Netflix ha puesto a disposición de todo el mundo los nueve episodios de su segunda temporada. Una nueva tanda en la que volveremos a las aventuras de Dustin, Lucas, Mike, Will y Eleven en ese fantástico pueblo ambientado en los mejores 80. Una larga espera (ha pasado más de un año desde que nos despedimos de ello) que ha merecido mucho la pena.

No es que la serie haya regresado dentro de la zona de confort creada en la primera temporada, es que 'Stranger Things 2' rompe con el tema de que las segundas partes son malas y en Xataka te contamos ocho razones por las que pensamos que es mejor.

Es una secuela, no una continuación directa

Una de las cosas que los hermanos Duffer dejan claro desde que se empezó a hablar de la segunda temporada es que la tratarían como si de una secuela se tratase. Claro, a efectos prácticos, qué es una segunda temporada sino una secuela de la primera. Pero lo que querían dejar claro es que no iban a continuar la historia justo donde terminó 'Stranger Things' sino un año después presentando una historia autoconclusiva con los enlaces justos con la primera temporada.

Menos 'E.T.' y más 'Encuentros en la tercera fase'

Aunque la comparación no es del todo exacta, lo que sí que deja claro el inicio de 'Stranger Things 2' es una intención de darle más coralidad a la serie. Si en la primera temporada el centro absoluto eran los niños, en esta ocasión este foco se amplía hacia los adultos, que cogen un papel más protagonista. Esto no quiere decir que no tengan el peso correspondiente, seguimos teniendo buena ración de Dustin, Lucas, Will, Mike y Eleven... pero también de Hopper y Joyce, que serán claves para el desarrollo de la historia.

Más (y mejor) historia

Hablando de historia, uno de los grandes defectos que tenía la primera temporada de 'Stranger Things' es que si le quitas toda la magia ochentera, la historia era más bien flojilla con la relación entre los chicos y la misteriosa Eleven. Muy bien hecha, pero algo mediocre. En esta ocasión los hermanos Duffer proponen una historia más compleja, con el upside down y sus seres amenazando directamente la tranquilidad de Hawkins.

Por un lado Hopper empieza la segunda temporada investigando la misteriosa muerte de los cultivos de calabaza y tendrá claro que esa dimensión oscura tiene algo que ver. Jonathan y Nancy indagan por su cuenta sobre qué pasó con Barb y Joyce será consciente de que las visiones que tiene su hijo no son imaginaciones causadas por un trauma, sino algo más.

Tiene un buen toque de terror (ochentoso, por supuesto)

Avisaban los guionistas que, aprovechando que se iba a estrenar alrededor de Halloween (y de hecho, se ambienta durante el de 1984) iban a deshacerse del tono de aventura para proponer una historia de terror. Más "de miedo" que de terror, siempre con una inspiración ochentera. Así nos encontramos con una temporada que es más cercana a la saga de 'Alien' y 'La cosa' que a 'Halloween' y similares. ¿Las criaturas a vencer? Los demogorgones.

Conocemos mejor a Eleven

Si obviamos todo el lío que hay en Hawkins, Indiana, gran parte del peso de 'Stranger Things 2' se apoya en el desarrollo de Eleven. Desaparecida desde el final de la primera temporada, en esta segunda sabemos qué ha sido de ella y ahondaremos tanto en su pasado como en sus orígenes familiares. Todo esto con una Millie Bobby Brown que sigue siendo una robaescenas.

Las incorporaciones son héroes inmediatos

En 'Stranger Things 2' presenta dos adiciones mayores: en primer lugar Max (Sadie Sink), una crack de los recreativos y recién llegada al pueblo desde California. Nada más llegar al instituto Dustin y Lucas quedan prendados de ella... y nosotros también. Sí que es cierto que su trasfondo no termina de funcionar, aunque proporciona un "mini villano" (su hermano) para añadir a la trama de los chavales.

La otra gran incorporación es la de Sean Austin como Bob, novio de Joyce que, sin tener hijos, es un padrazo. Una gran figura entre lo paterno y lo heroico, sobre todo hacia el final de temporada, que vitorearemos. Lo cual nos lleva al siguiente punto.

Sigue fiel a su esencia

Con tantas mejoras tanto en el apartado de guion uno podría pensar que quizá la magia característica de la serie se hubiera diluido. Pero no: existe. Y lo hace con dos grandes elementos. Por un lado está la gran capacidad de implicarnos tanto con los personajes como con la historia. Conectamos con todos ellos de tal manera que al poco de conocerlos ya queremos que formen parte de nuestras vidas.

Y, por otro lado, el elemento nostalgia equilibrado. Los hermanos Duffer saben equilibrar perfectamente este ambiente y sus claras referencias a la hora de realizar 'Stranger Things'. De esta manera, si bien tenemos una buena ración de guiños al cine, televisión, música y todo lo que suponía vivir en la época, uno no se empacha.